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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

Lección 12 

15 al 22 de marzo 



Misión 

y comisión 




«Esto es lo que está escrito —les explicó — : 

que el Cristo padecerá y resucitará al tercer día». 

Lucas 24: 46 



¿Señor qué misión 

me tienes encomendada? 



Sábado 
15 de marzo 



INTRODUCCIÓN 

Jeremías 29: 11 

La primera vez que escuché al Señor 
invitándome a compartir su amor con los 
demás, fue mientras asistía a la escuela su- 
perior, pero nunca estuve seguro respecto a 
mi misión. Sin embargo, tenía muy claro lo 
que no era mi misión. No me iba a casar con 
un pastor. Anteriormente había rechazado 
a un joven seminarista, utilizando esa excu- 
sa. Tampoco iba a vivir en ningún estado 
norteamericano cuyo nombre comenzara 
con una <d». Esos nombres sonaban algo 
aburridos. Y si alguna vez iba a ser maestra 
(algo que sinceramente no deseaba hacer), 
nunca enseñaría en una escuela intermedia. 
Estaba segura que los estudiantes en esa 
edad eran peores que cualquier ^< pagano» 
descrito en algún libro de relatos misioneros. 

Mi apasionado deseo de servir a los de- 
más me llevó a estudiar religión, y mientras 
asistía a la Universidad Andrews me ena- 
moré de un joven que compartía los mismos 
anhelos. Pero, él había decidido ser pastor. 
Sin embargo, era el compañero que Dios 
me tenía reservado. 

Cuando comenzamos a hablar de ma- 
trimonio, nos preguntábamos cómo podrí- 
amos sobrevivir si los dos estábamos estu- 
diando. Pensamos que Dios confirmaba 
nuestro llamamiento cuando un presidente 
de Asociación nos ofreció un trabajo... en 
Indiana. 

Y si están siguiendo mis divagaciones, 
no se sorprenderán cuando les diga cuál fue 
mi primer empleo al graduarme. Aquellos 
estudiantes de escuela intermedia no eran 



el tipo de personas que yo había planifica- 
do evangelizar, ¡pero eran los que el Señor 
había escogido! 

Al echar un vistazo al pasado, creo que 
fue algo importante que Dios me enseñara 
que una parte importante de la Gran Co- 
misión de la «sumisión». Es su obra, no la 
mía. Son sus planes, no los míos. Es su vo- 
luntad, no la mía. Cada uno de nosotros es 
como una pieza en un rompecabezas gigan- 
te. Cuando el mismo se haya completado. 



Parte de la Gran Comisión 
es la «sumisión». 



presentará un cuadro de victoria y paz. To- 
do encajará el día que sus hijos finalmente 
lleguen a su hogar. Quizá crea que conozco 
dónde él me necesita en este rompecabe- 
zas, pero únicamente él puede tomarme y 
colocarme en el lugar donde mi vida enca- 
je perfectamente con las necesidades de los 
demás, tínicamente él puede ver el cuadro 
que aparece en el estuche del rompecabe- 
zas, donde el panorama final se pone de 
manifiesto. 

Él dice: «Porque yo sé muy bien los 
planes que tengo para ustedes — afirma el 
Señor — , planes de bienestar y no de cala- 
midad, a fin de darles un futuro y una espe- 
ranza Qer. 29: 11) 

¿acaso hay un plan más importante que 
la Gran Comisión? ¿Alguna esperanza 
mayor que la ^< bendita esperanza»? 



Kandace Zollman, Smithshurg, Maryland, EE. UU. 



117 



Domingo 
16 de marzo 



LOCOS 

Mateo 25: 31-46; Marcos 16: 14-20; 
Lucas 24: 36-53; Juan 3: 14-19; 
Romanos 5: 6-10; 1 Corintios 5: 6, 7; 
15: 3, 4; Calatas 1: 4; 1 Pedro 2: 22-25 



Misión, comisión 
y misión conjunta 



rados de él y no lo merecíamos. ¡Es una 
muestra de lo mucho que nos ama! Estas 
fueron las buenas nuevas que Jesús les 
pidió a sus discípulos que pregonaran por 
doquier. 



El discipulado y la misión 

El discipulado no es simplemente un 
concepto cristiano. Todos somos discípu- 
los de alguien. Alguien que desea parecer- 
se a otro individuo se convierte en discípu- 
lo de esa persona. ¿Por qué entonces al- 
gunos maestros tienen un gran impacto 
aun después de muertos? Se debe sin du- 
das, a la labor de sus discípulos. En las rui- 
nas de Pompeya, los arqueólogos han en- 
contrado mosaicos con las efigies de dos 
grandes pensadores: Sócrates y Platón. Ellos 
aparecen rodeados de sus alumnos, de sus 
discípulos. Aun cuando sus enseñanzas to- 
davía se estudian, ninguno de ellos tuvo 
un impacto comparable al de Jesús. Una 
razón es que ellos no les dejaron a sus se- 
guidores una clara misión y comisión tal 
como recibieran los discípulos de Jesús an- 
tes de que ascendiera. 

Misión 

(Juan 3: 14-19; Rom. 5: 6-10; 

Gal. 1:4;1 Ped. 2:22-25) 

Jesús vino a la tierra con una misión 
clara y definida: salva a la humanidad. Nun- 
ca perdió de vista ese objetivo. Uno de los 
textos bíblicos más memo rizados, Juan 3: 
16, nos dice que Dios dio a su Hijo para 
que al creer en él tengamos vida eterna. 
Esto lo hizo, de acuerdo con Romanos 5: 
6-10, aun cuando estábamos todavía sepa- 



Comisión 

(Mar. 16:14-20; 

Luc. 24: 36-53; 1 Cor. 15:3,4) 

Después de su resurrección y antes de 
irse al cielo, Jesús mandó que la historia 
de su misión salvadora debía contarse a 
todo el mundo. ¿Cuál era el contenido de 
esa historia? Lo entendemos mejor luego 
de su aparición en el aposento alto cuando 
Jesús les imparte un estudio bíblico a los 
discípulos. Les dijo: «Cuando todavía esta- 
ba yo con ustedes, les decía que tenía que 
cumplirse todo lo que está escrito acerca 
de mí en la ley de Moisés, en los profetas y 
en los salmos» (Luc. 24: 44). Les abrió el 
entendimiento para que pudieran compren- 
der las Escrituras. Diciendo: «Esto es lo que 
está escrito — les explicó — : que el Cristo 
padecerá y resucitará al tercer día, y en su 
nombre se predicarán el arrepentimiento y 
el perdón de pecados a todas las naciones, 
comenzando por Jerusalén» (Luc. 24: 46, 
47). No solamente habían presenciado es- 
tas cosas, sino que Jesús ahora les pedía 
que fueran testigos ante los demás. Esta 
era su comisión. De esto precisamente ha- 
bla Pablo años después, cuando dice: «Por- 
que ante todo les transmití a ustedes lo 
que yo mismo recibí: que Cristo murió por 
nuestros pecados según las Escrituras, 4 
que fue sepultado, que resucitó al tercer 
día según las Escrituras» (1 Cor. 15: 3,4). 



La comisión que Cristo nos encomen- 
dó fue contar esta sencilla y maravillosa his- 
toria. Pareciera que la iglesia ha brillado 
más cuando sus miembros se han concen- 
trado en Cristo. Cuando hemos perdido de 
vista ese ideal, o nos deslizamos a la apos- 
tasía o nos encharcamos en el legalismo. 
Ambos extremos invalidan la comisión y la 
obra de Cristo sufre. 

La misión conjunta 
(Luc. 24: 48-53; 
Mat. 28:18-20) 

Jesús les dijo a sus discípulos en el apo- 
sento alto que ellos debían ser sus testigos. 
Luego añadió: ^< Ahora voy a enviarles lo que 
ha prometido mi Padre; pero ustedes 
quédense en la ciudad hasta que sean 
revestidos del poder de lo alto» (Luc. 24: 
49). Esta fue la promesa del Espíritu Santo 
que descendería diez días después el día de 
Pentecostés. No debían ser abandonados en 
su labor, sino que debían ser colaborado- 
res en esta misión conjunta. Lucas escri- 
bió respecto a esta obra milagrosa en el 
libro de Hechos. Quizá un mejor nombre 
para este libro sería ^<Los hechos del Espíri- 
tu Santo obrando mediante los apóstoles». 

En el registro de Mateo, Jesús inicia el 
mandato de la Gran Comisión de la si- 
guiente manera: «St me ha dado toda auto- 
ridad en el cielo y en la tierra» (Mat. 28: 18). 
Las palabras que siguen, por tanto, sugieren 
una conexión con lo que Jesús había di- 



cho: que se le había concedido toda auto- 
ridad. La habilidad para llevar a cabo la ta- 
rea está basada en la autoridad de Jesús. 

^<Por tanto, vayan y hagan discípulos 
de todas las naciones, bautizándolos en el 
nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu 



Todos somos discípulos 
de alguien. 



Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que 
les he mandado a ustedes». Luego formula 
esta promesa: ^<Y les aseguro que estaré con 
ustedes siempre, hasta el fin del mundo» 
(Mat. 28: 19, 20). La nuestra es una misión 
en conjunto, una conjunta. ¡Qué hermoso 
privilegio ser colaboradores de Jesús! 

^<Los discípulos salieron y predicaron 
por todas partes, y el Señor los ayudaba en 
la obra y confirmaba su palabra con las se- 
ñales que la acompañaban» (Mar. 16: 20). 
Él está haciendo lo mismo con sus discípu- 
los hoy 

PARA COMENTAR 

1 . Si como discípulos se nos ha dado este 
maravilloso mensaje, y si tenemos la 
promesa de la presencia del Señor, ¿por 
qué tantos rehusamos compartir las 
buenas nuevas? 

2. ¿En qué forma hemos diluido las buenas 
nuevas al añadirles otras enseñanzas? 



FrankeJ. Zollman, Smithshurg, Maryland, EE. UU. 



1 19 



Lunes 

17 de marzo 



TESTIMONIO 

^< Estando a sólo un paso de su trono ce- 
lestial, Cristo dio su mandato a sus discípu- 
los: "Toda potestad me es dada en el cielo y 
en la tierra — dijo — . Por tanto, id, y doc- 
trinad a todos los gentiles". "Id por todo el 
mundo; predicad el evangelio a toda criatu- 
ra". (Mar. 16: 15) Repitió varias veces estas 
palabras a fin de que los discípulos com- 
prendiesen su significado. La luz del cielo 
debía resplandecer con rayos claros y fuer- 
tes sobre todos los habitantes de la tierra, 
encumbrados y humildes, ricos y pobres».^ 

^< Cristo ordenó a sus discípulos que em- 
pezasen en Jerusalén la obra que él había 
dejado en sus manos ».^ 

^<Los discípulos tenían que comenzar 
su obra donde estaban. No habían de pasar 
por alto el campo más duro ni menos pro- 
misorio. Así también, todos los que traba- 
jan para Cristo han de empezar donde es- 
tán. En nuestra propia familia puede haber 
almas hambrientas de simpatía, que anhe- 
lan el pan de vida. Puede haber hijos que 
han de educarse para Cristo. Hay paganos 
a nuestra misma puerta. Hagamos fielmen- 
te la obra que está más cerca ».^ 

^<Pero la orden: "Id por todo el mundo" 
no se ha de olvidar. Somos llamados a mi- 
rar las tierras lejanas. Cristo derriba el mu- 
ro de separación, el prejuicio divisorio de 
las nacionalidades, enseña a amar a toda la 
familia humana. Eleva a los hombres del 
círculo estrecho que prescribe su egoísmo. 
Abroga todos los límites territoriales y las 
distinciones artificiales de la sociedad. No 



De acuerdo. 
Jesús es el plan. 



hace diferencia entre vecinos y extraños, en- 
tre amigos y enemigos. Nos enseña a mirar 
a toda alma menesterosa como a nuestro her- 
mano, y al mundo como nuestro campo ».^ 

^<Es un error fatal suponer que la obra 
de salvar almas sólo depende del ministro 
ordenado. Todos aquellos a quienes llegó la 

«Eleva a los hombres 

del círculo estrecho 

que prescribe su egoísmo». 



inspiración celestial, reciben el Evangelio en 
cometido. A todos los que reciben la vida 
de Cristo se les ordena trabajar para la sal- 
vación de sus semejantes. La iglesia fue es- 
tablecida para esta obra, y todos los que to- 
man sus votos sagrados se comprometen 
por ello a colaborar con Cristo».^ 

PARA COMENTAR 

1 . ¿En qué maneras prácticas puede un pa- 
dre cumplir con la comisión de Cristo 
en su familia? 

2. Tomando en cuenta que la población 
mundial se expande más rápidamente 
que el cristianismo, ¿Cómo crees que se 
terminará la obra de Cristo? 



1. El Deseado de todas las gentes, p. 983. 

2. Ihíd. , p. 986. 

3. Ihíd. , p. 989. 

4. Ihíd. , p. 990. 

5. Ihíd. , p. 989. 



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Allison Zollman, Collegedale, Tennessee, EE. UU. 



«¿Has hecho de la Gran 
Comisión algo personal?» 



Martes 
18 de marzo 



EVIDENCIA 

Mateo 28: 18-20 

La Gran Comisión es un concepto uti- 
lizado para referirse al último mandato de 
Cristo a sus apóstoles. Se ha convertido en 
un concepto clave en la teología cristiana, 
enfatizando la obra misionera y el evange- 
lismo. La versión más conocida de la Gran 
Comisión se encuentra en Mateo 28: 18- 
20, mientras que otras versiones aparecen 
registradas en Marcos 16: 15, Lucas 24: 33- 
49 y Hechos 1:4-8. 

Fue poco después de la resurrección, y 
cerca de la ascensión, que Cristo les dio es- 
te breve y específico mandato a sus discípu- 
los. Era algo que ya les había dicho con 
anterioridad: Mateo 10: 5-42. 

En Mateo 28: 18-20 se nos dice: ^<Se 
me ha dado toda autoridad en el cielo y en 
la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípu- 
los de todas las naciones, bautizándolos en 
el nombre del Padre y del Hijo y del Es- 
píritu Santo, enseñándoles a obedecer todo 
lo que les he mandado a ustedes. Y les ase- 
guro que estaré con ustedes siempre, hasta 
el fin del mundo». 

Este mandato pudiera dividirse en tres 
pasos. El primero es llevar el evangelio al 
mundo entero, sin importar la clase social, 
el color o cualquier otra barrera racial. El se- 
gundo, es bautizar a todos aquellos que 
acepten el mensaje. El tercer paso implica 
que los nuevos creyentes deben ser conso- 
Hdados en la fe mediante un proceso de 
instrucción continua. Es triste notar que al 
cumplir este mandato muchas veces nos de- 
tenemos en el segundo paso. Sin embargo. 



Cristo espera que mantengamos en la igle- 
sia a todos los que recibamos. La alimenta- 
ción espiritual es por lo tanto, uno de los 
rasgos que identifican al proceso del disci- 
pulado. 

^<E1 mandato que dio el Salvador a los 
discípulos incluía a todos los creyentes en 
Cristo hasta el fin del tiempo».^ En conse- 
cuencia: ^<Con semejante ejército de obreros. 



¿Has hecho de la Comisión 

algo personal? 

¿Qué esperas para hacerlo? 

¡Dios espera que surjan 

"muchas semillas" 
de cada uno de nosotros! 



como el que nuestros jóvenes, bien prepa- 
rados, podrían proveer, ¡cuan pronto se pro- 
clamaría a todo el mundo el mensaje de un 
Salvador crucificado, resucitado y próximo 
a venir! »^ 

Al hacer nuestra la Gran Comisión, mos- 
tremos a Jesús ante el mundo en actos de 
amor para todos, palabras de verdad y es- 
peranza, actos de bondad y gracia. Estu- 
diando la Biblia con los errantes, visitando 
a los enfermos, a los solitarios, a los depri- 
midos, a los desahuciados, orando por y 
con las almas en necesidad. 

¿Has hecho de la Comisión algo perso- 
nal? ¿Qué esperas para hacerlo? 



1. El Deseado de todas las gentes, p. 761. 

2. Consejos para los padres, maestros y alumnos, p. 479. 



Rodney A. Palmer, Saint Catherine, Jamaica 



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Miércoles 
19 de marzo 



Cómo comenzar 
a cumplir con la comisión 



COMO ACTUAR 

Mateo 28: 16-20 

Hay una vieja canción que decía algo 
así como: «¡Paren el mundo que me quiero 
desmontar!» Hay algunos días cuando tien- 
do a repetir esa frase sin cesar. Días en los 
que me pregunto si Jesús alguna vez volve- 
rá. Días en los que me asombro y horrorizo 
a causa de las noticias. Días en los que me 
pregunto si el cuenta con nosotros, ¿será po- 
sible que nunca hagamos lo que nos corres- 
ponde? Días cuando me miro y digo: \Qué 
desencanto! 



¡No te quedes sentado! 



En algún momento debemos dejar de 
jugar a la iglesia ¡y hacer de veras lo que Je- 
sús desea que hagamos! Considera las si- 
guientes ideas: 

1. ¡Consigue una vida! «El que tiene al 
Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo 
de Dios, no tiene la vida». (1 Juan 5: 
12). «En él estaba la vida, y la vida era la 
luz de la humanidad» (Juan 1:4). Con 
él, tendrás vida, ¡vida en abundancia! 
Sin él, solamente existirás. ¡Escoge! 
¡Afíncate en la reaUdad! ¿Somos del 
grupo de los cristianos «simuladores 
mientras podamos»? Hay un letrero de 
parachoques que dice: «Si te estuvieran 
juzgando por ser cristiano, ¿habría prue- 
bas para condenarte?» Esto es algo para 
meditar. 

Si nuestra experiencia cristiana es fácil 
de ocultar, ¿será acaso tan legítima? Si 



nuestro lema es «Deja tu luz escondida", 
tenemos problemas. Ser una persona ge- 
nuina en un mundo ficticio no es fácil, 
pero una persona de este tipo será algo 
que llame la atención. ¡Y los genuinos les 
permitirán a los demás seguir su ejemplo! 
La sinceridad crea oportunidades para el 
evangeUo. 
2. ¡Muévete! Jesús lo dijo en forma clara y 
sencilla, «¡Por lo tanto vayan\». ¡Haz al- 
go! ¡Involúcrate! ¡Trata de que las cosas 
cambien! ¡No te quedes sentado! ¡Los dis- 
cípulos no podían quedarse sentados! 
¡Presenciaron la muerte y la resurrección 
de alguien! Eso debe haber sido suficien- 
te para crear en ellos una tremenda im- 
presión. ¿Sentados? ¡Ellos no! ¿Nosotros? 
¡Bueno esa es una historia diferente! No 
se nos impresiona tan fácilmente. Pero, 
¿has visto algún nuevo converso recien- 
temente? No saben ni qué hacer con su 
recién adquirido entusiasmo. Quizá nos 
intimiden un poco debido a la fogosidad 
que no tenemos. Quizá los envidiemos 
un poco. Por lo general nuestra falta de 
acción está relacionada con la convic- 
ción que nos falta. Cuando nos impacte 
la grandeza de lo que Jesús ha hecho por 
nosotros, ¡será imposible que no lo com- 
partamos! 

PARA COMENTAR 

1 . ¿Es posible que la iglesia como cuerpo se 
mantenga activa, sin que sus miembros 
trabajen? 

2. ¿Por qué no mostramos más entusiasmo 
respecto a Jesús? 

3. ¿Por qué nos necesita Dios para terminar 
«la obra»? 



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Jan Yakush, Smithshurg, Maryland, EE. UU. 



Un discipulado radical 



Jueves 
20 de marzo 



OPINIÓN 

Marcos 16: 14-20 

En la primavera del 2006, un reportero 
radial británico viajó a las Filipinas con la 
idea de ser crucificado un Viernes Santo. A 
última hora se arrepintió diciendo: ^<Dios tan 
solo me pidió que orara al pie de mi cruz». 
Él estaba por unirse a un grupo de cristia- 
nos radicales que cada Semana Santa cele- 
bran el rito de la crucifixión. De hecho, se 
ofrecen para ser clavados a una cruz con cla- 
vos del tamaño de lápices. Esta celebración 
se conoce como Karahrio y se celebra en el 
poblado de Cutud a unos 80 kilómetros al 
norte de Manila. Los hombres, vestidos de 
blanco, se flagelan con raquetas que tienen 
pedazos de vidrios, y con azotes de bambú, 
como penitencia por sus pecados. 

El primer extranjero oriundo de occi- 
dente, en participar en el Karahrio fue Se- 
bastián Horsely quien dijo lo había hecho 
por ^< motivos artísticos, no necesariamente 
religiosos». Él afirma que el rito es algo es- 
pecial para los moradores del lugar. Una 
forma de acercarse más a Dios. En reaUdad 
es bastante doloroso que le claven a uno las 
manos a la cruz. 

Como discípulos de Jesús, ¿qué se es- 
pera en realidad de nosotros? Pienso en gen- 
te que Uega a extremos como los menciona- 
dos anteriormente. Bueno, es algo descabe- 
llado, muy radical por decir algo. Aun cuan- 
do aplaudo su sinceridad, no puedo dejar de 
pensar que ellos debían sentir un mayor 



entusiasmo en imitar la vida de Jesús, en 
vez de su muerte. 

No creo que Dios espera que nos cruci- 
flquemos una vez al año, o que nos flagele- 
mos a fin de pagar por nuestros pecados. 
Por lo tanto, ¿cuáles son los rasgos del ver- 
dadero discipulado? Marcos 16: 14-20 pre- 
senta una lista impresionante. Y aunque creo 
que no es necesario presentar una lista abar- 
cante de las cualidades del discipulado, la 
última parte aparenta ser la mejor. ^<E1 Se- 
ñor los ayudaba en la obra y conflrmaba su 
palabra con las señales que la acompaña- 
ban». De allí que las características de un 

En realidad es bastante 

doloroso que le claven a uno 

las manos a una cruz. 



verdadero discípulo sean un corazón ente- 
ramente dedicado a él y una vida que refle- 
je la de Jesús: amante, íntegra y una actitud 
de servicio. Cuando aceptamos su sacriflcio 
y nos entregamos a Dios en un discipulado 
sólido y pleno, él obrará mediante nosotros 
para atraer a otros a sí. 

PARA COMENTAR 

1. ¿Qué significa ser discípulo de Jesús? 

2. ¿Eres un discípulo radical? Si no lo eres, 
¿por qué no? 

3. ¿Es más fácil vivir que morir por Jesús? 
Explícate. 



TIMESONLINE. 15 de abril del 2006. "God made me cancel my own crucifixión" [Dios me 
hizo cancelar my propia crucifixión] por Nico Hiñes. Consultado el 17 de noviembre del 
2006, en http: //www.timesonline.co.uk/article/025689-2135354,00html. 



Vicki Redden, Sharpshurg, Maryland, EE. UU. 



123 



Viernes 

21 de marzo 



EXPLORACIÓN 

Juan 3: 16; Calatas 2: 20 

PARA CONCLUIR 

Jesús se entregó a favor del mundo. 
Cuando terminó su misión en la tierra, ase- 
gurando la salvación de todos los creyen- 
tes, comisionó a sus seguidores para que 
hicieran discípulos entre todas las naciones 
bautizándolos y adoctrinándolos. Cumplir 
su comisión significa cumplir ambas par- 
tes: conducir a la gente a Cristo y enseñar- 
les cómo caminar con él. 

CONSIDERA 

• Entrevistar a algunos cristianos de expe- 
riencia, preguntándoles qué diferencia 
consideran existe entre el evangelismo 
y el discipulado. Compartir lo que has 
aprendido en tu clase de Escuela Sabáti- 
ca, discutiendo tanto en grupo como in- 
dividualmente la forma en que puedes 
fortalecerte. 

• Componer un canto, o poema, que ex- 
prese el anhelo de Jesús de alcanzar a la 
gente que no lo conoce. 



Un llamado doble 



• Escribir un testimonio personal, respec- 
to a tu experiencia con el evangeUo, a fin 
de compartirlo con los demás. 

• Escoger a tres no creyentes que conocer 
para orar en forma metódica por su sal- 
vación. 

• Iniciar un grupo de estudio de la Biblia 
que se reúna una vez por semana, a fin 
de estudiar aspectos relacionados con el 
crecimiento cristiano. 

• Discutir con tu clase de Escuela Sabática 
u otro grupo de la iglesia, las formas en 
que puedes contactar y trabajar a favor 
de tu comunidad. Tratar de que aumen- 
te el interés de la iglesia respecto al mismo 
tema. 

PARA CONECTAR 

/Dallas Willard, The Great Omission; Alice 
Eryling, Disciple-Mahers' Handhook; Greg 
Laurie, Discipleship: The Next Step in Fo- 
llowing Jesús; Ardis Dick Stenbakken y 
Carol Johnson, Bihle Studies jor Busy 
Women. 

/ Evangehsm Resources Catalogue, <www.ad 
ventistbookcenter. com> . 



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Sonia Huenergardt, Bishop, California